NPD: Coronas de honra

Ministerios RBC
NUESTRO PAN DIARIO
10/06/2014
Coronas de honra
Lectura: Juan 19:1-8
Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza… —Juan 19:2

Con una guardia durante las 24 horas del día, las Joyas de la Corona del Reino Unido están guardadas y protegidas en la Torre de Londres. Todos los años, millones de personas visitan la exposición y expresan su asombro ante esos ornamentados tesoros. Estas joyas simbolizan el poder del reino, y el prestigio y la posición social de quienes las llevan puestas.

Parte de ellas son las coronas en sí, que incluyen tres categorías: la corona de la coronación, que se lleva cuando el monarca asume el cargo; la corona del estado, que se usa para diversas funciones especiales; y la corona del consorte, que lleva el cónyuge del monarca. Cada una tiene un propósito diferente.

El Rey del cielo, quien es digno de la mayor corona y del máximo honor, llevó una muy distinta. Durante las horas de humillación y sufrimiento que Cristo experimentó antes de ser crucificado, «los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura» (Juan 19:2). Aquel día, la corona, que suele ser un símbolo de realeza y honor, se convirtió en una herramienta de burla y odio. No obstante, nuestro Salvador la llevó voluntariamente por nosotros, al cargar con nuestro pecado y vergüenza.

Aquel que merecía la mejor de todas las coronas, tomó la peor para beneficiarnos a nosotros.

—WEC
Sin la cruz, no podría haber una corona.


Le enviamos este email porque usted está registrado en nuestra lista de correo electrónico. Este medio de comunicación nos permite enviarle Nuestro Pan Diario en forma rápida y económica, a fin de destinar más recursos financieros a proyectos misioneros. Si no desea seguir recibiendo Nuestro Pan Diario por email, haga click aquí.

Comentarios