NPD: Mayordomos

Ministerios RBC
15/12/2014
Mayordomos
Lectura: Deuteronomio 4:1-9
… no te olvides de las cosas que tus ojos han visto […]; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. —Deuteronomio 4:9

Muchas personas se esfuerzan al máximo para asegurarse de que sus recursos se utilicen bien después de su muerte: establecen fideicomisos, hacen testamentos y organizan fundaciones para garantizar que sus bienes sigan usándose para un buen propósito cuando ellos ya no estén en este mundo. A esto se le llama una buena mayordomía.

No obstante, así de importante es también ser buenos administradores de la historia de nuestra vida. Dios no solo les ordenó a los israelitas que les enseñaran a sus hijos las leyes, sino también su historia familiar. Los padres y los abuelos tenían la responsabilidad de asegurarse de que sus descendientes supieran lo que Dios había hecho a favor de ellos (Deuteronomio 4:1-14).

Dios nos ha dado a cada uno una historia singular. Su plan para nuestra vida es individualizado. ¿Saben los demás qué crees y por qué? ¿Conocen la historia de cómo pusiste tu fe en Cristo y la forma en que Dios ha obrado en tu vida para fortalecerte espiritualmente? ¿Saben sobre la fidelidad del Señor para contigo y de su ayuda para enfrentar tus dudas y frustraciones?

Tenemos la responsabilidad de transmitirles a los demás la historia de la fidelidad de Dios. Regístrala de alguna manera y compártela. Sé un buen administrador de las experiencias que el Señor está narrando a través de ti.

—JAL
Una vida vivida para Dios deja un legado duradero.


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