Billy Graham, el conocido evangelista estadounidense, describió una vez su lucha por aceptar la Biblia como algo completamente cierto. Una noche, mientras caminaba a la luz de la luna en un centro de retiro, cayó de rodillas y puso su Biblia sobre el tocón de un árbol, y tan solo pudo «tartamudear» una oración: «¡Oh, Dios! Hay tantas cosas en este libro que no entiendo».
Al confesar su desconcierto, Graham dijo que el Espíritu Santo lo liberó para aceptar su Palabra por fe. Cuando se levantó, todavía tenía preguntas, pero sabía que se había librado una batalla espiritual en su alma y había ganado.
El profeta Jeremías también peleó batallas espirituales, pero buscaba constantemente respuestas en la Escritura: «Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón» (Jeremías 15:16). Declaró que «la palabra del Señor» era «en [su] corazón como un fuego ardiente metido en [sus] huesos» (20:8-9). El evangelista del siglo xix Charles Spurgeon escribió: «[Jeremías] nos revela un secreto. Su vida exterior —en especial, su ministerio fiel— reflejaba su amor interior por la palabra que predicaba».
Nosotros también podemos moldear nuestra vida con la sabiduría de la Escritura a pesar de nuestras luchas.
De Patricia Raybon
Reflexiona y ora
Padre, muéstrame cosas nuevas sobre ti a medida que lea la Biblia.
¿Cómo ha sido formada tu vida por la Escritura? Si la aceptas por fe, ¿cómo esperas que te transforme?
Nuestra misión es hacer que la sabiduría transformadora de la Biblia sea comprensible y accesible para todos.
Nuestra visión es lograr que personas de todas las naciones experimenten una relación personal con Cristo, crezcan espiritualmente a su semejanza y sirvan en una iglesia local junto con la familia de Dios.
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