Sorprendí a mi esposa con boletos para ir a ver a un cantante que siempre había querido escuchar en vivo, acompañado por una orquesta sinfónica. La orquesta tocó varias canciones clásicas y algunas tonadas folclóricas. La última pieza fue una versión renovada del himno «Sublime gracia». ¡El arreglo bello y armonioso nos dejó sin aliento!
La armonía tiene una belleza peculiar… instrumentos individuales que tocan juntos y crean un paisaje sonoro más amplio y profundo. El apóstol Pablo se refirió a la belleza de la armonía cuando les dijo a los filipenses que fueran «unánimes», tuvieran «el mismo amor» y sintieran «una misma cosa» (Filipenses 2:2). No les estaba pidiendo que se volvieran idénticos, sino que abrazaran la actitud humilde y el amor abnegado de Jesús. El evangelio, tal como sabía y enseñaba Pablo, no borra nuestras diferencias, pero puede eliminar nuestras divisiones.
Cuando permitimos que el Espíritu Santo obre mediante nuestra vida y contextos diferentes, y nos hace cada vez más parecidos a Jesús, juntos nos transformamos en una sinfonía que resuena con un amor humilde y similar al de Cristo.
De Glenn Packiam
Reflexiona y ora
Jesús, gracias por salvarme. Que tu Espíritu me transforme a tu imagen y traiga mayor unidad con otros creyentes.
¿A quién le haría bien que lo animaras hoy? ¿Cómo podrías poner los intereses de los demás por encima de los tuyos, tal como Jesús lo hizo por nosotros?
Nuestra misión es hacer que la sabiduría transformadora de la Biblia sea comprensible y accesible para todos.
Nuestra visión es lograr que personas de todas las naciones experimenten una relación personal con Cristo, crezcan espiritualmente a su semejanza y sirvan en una iglesia local junto con la familia de Dios.
Comentarios