Cuando la crisis de COVID-19 recién comenzaba, la preocupación de una periodista me sacudió. Se preguntaba si estaríamos dispuestos a aislarnos y cambiar nuestros hábitos de trabajo, viajes y compras para que otros no se enfermaran. «No se trata solo de recursos clínicos —escribió—, sino de nuestra disposición a sacrificarnos por otros». De repente, la necesidad de virtudes fue noticia de primera plana.
Puede ser difícil considerar las necesidades de otros mientras estamos ansiosos por las nuestras. Felizmente, hacerlo no solo depende de nuestra fuerza de voluntad, sino que podemos dejar que el Espíritu Santo que nos dé amor para reemplazar nuestra indiferencia, gozo para contrarrestar la tristeza, paz para sustituir nuestra ansiedad, paciencia para frenar nuestra impulsividad, benignidad para ocuparnos de los demás, bondad para suplir sus necesidades, fidelidad para cumplir nuestras promesas, mansedumbre en lugar de hostilidad y dominio propio para superar nuestro egocentrismo (Gálatas 5:22-23 LBLA).
El escritor Richard Foster describió la santidad como la habilidad de hacer lo que se necesita cuando necesita ser hecho. Y tal santidad se necesita todos los días, no solo en una pandemia. ¿Somos capaces de sacrificarnos por los demás?
De Sheridan Voysey
Reflexiona y ora
Espíritu Santo, renuévame hoy para que pueda manifestar tu fruto con mi vida.
¿Cuándo te sacrificaste por causa de los demás? ¿Qué necesidades a tu alrededor claman hoy por el fruto del Espíritu Santo?
Nuestra misión es hacer que la sabiduría transformadora de la Biblia sea comprensible y accesible para todos.
Nuestra visión es lograr que personas de todas las naciones experimenten una relación personal con Cristo, crezcan espiritualmente a su semejanza y sirvan en una iglesia local junto con la familia de Dios.
Comentarios