Diecisiete meses después del nacimiento de nuestro primer hijo, llegó una niña. Rebosaba de alegría ante la idea de tener una hija, pero estaba un poco inquieto porque, aunque sabía algo sobre varones, ese era territorio desconocido. La llamamos Sarah, y uno de mis privilegios era hamacarla para que se durmiera, para que mi esposa pudiera descansar. No sé bien por qué, pero comencé a cantarle para que durmiera, y escogí la canción You Are My Sunshine [Eres mi sol]. Sosteniéndola en mis brazos y mirándola en su cuna, cantaba literalmente sobre ella, y me encantaba. Ahora tiene más de 20 años, y todavía la llamo Sunshine.
Por lo general, pensamos en ángeles que cantan. ¿Pero alguna vez pensaste en Dios cantando? Sí, Dios cantando. Y no solo eso, ¿cuándo pensaste en Dios cantando sobre ti? El mensaje de Sofonías a Jerusalén es claro: el Señor se deleita tanto en ti que «se regocijará sobre ti con cánticos» (3:17). Aunque el mensaje era para Jerusalén, ¡es probable que Dios también cante sobre nosotros, los que hemos recibido a Cristo como Salvador! ¿Qué canción canta? Bueno, la Escritura no lo aclara, pero la canción brota de su amor, así que seguramente es verdadera, honesta, justa, pura, amable y admirable (Filipenses 4:8).
De James Banks
Reflexiona y ora
¿Qué sentimientos te conmueven al pensar que Dios canta sobre ti? ¿Te resulta increíble o consolador? ¿Por qué?
Padre bueno, pensar que cantas sobre mí con gozo me anima y consuela. Gracias.
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Nuestra visión es lograr que personas de todas las naciones experimenten una relación personal con Cristo, crezcan espiritualmente a su semejanza y sirvan en una iglesia local junto con la familia de Dios.
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