En su obra El conocimiento del Dios Santo, J. I Packer hablaba de cuatro creyentes famosos a quienes llamaba «castores de la Biblia». No todos eran eruditos entrenados, pero sí se esforzaban por conocer a Dios, desmenuzando la Escritura, así como un castor roe un árbol. Señaló que conocer a Dios mediante el estudio bíblico no es solo para eruditos: «Un simple lector de la Biblia y oyente de sermones, lleno del Espíritu Santo, desarrollará una relación más profunda con su Dios y Salvador que un erudito más instruido que está contento con ser teológicamente correcto».
Lamentablemente, no todos los que estudian la Biblia lo hacen con humildad y para conocer mejor al Señor y ser como Él. En la época de Jesús, había quienes leían las Escrituras del Antiguo Testamento, pero pasaban por alto a Aquel de quien ellas hablaban: «Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida» (Juan 5:39-40).
¿Quedas a veces perplejo al leer la Biblia? ¿O has dejado por completo de estudiarla? Los «castores» de la Biblia son más que lectores; en oración, la desmenuzan para que abra sus ojos y corazón a fin de ver y amar a quien ellas revelan: Jesús.
De Arthur Jackson
Reflexiona y ora
Padre, abre mis ojos para ver a Jesús en toda la Escritura.
¿Qué pasajes del Antiguo Testamento reconoces que «dan testimonio» de Jesús? ¿Qué hábitos necesitas desarrollar para ser un mejor estudiante de la Biblia?
Nuestra misión es hacer que la sabiduría transformadora de la Biblia sea comprensible y accesible para todos.
Nuestra visión es lograr que personas de todas las naciones experimenten una relación personal con Cristo, crezcan espiritualmente a su semejanza y sirvan en una iglesia local junto con la familia de Dios.
Comentarios