Durante unas vacaciones, me senté en el muelle, mientras leía la Biblia y miraba a mi esposo pescando. Un joven se acercó y le sugirió que usara una carnada diferente. Me miró de reojo, y moviéndose inquieto dijo: «Estuve preso». Señaló mi Biblia y suspiró: «¿Piensa que a Dios realmente le interesan personas como yo?». Abrí en Mateo 25 y leí en voz alta donde Jesús hablaba de que sus seguidores visitaban a los presos.
«¿Dice eso? ¿Sobre estar preso?». Lágrimas asomaron en sus ojos cuando le compartí que Dios considera que la bondad hacia los suyos es un acto personal de amor hacia Él (vv. 31-40).
«Desearía que mis padres también me perdonaran». Bajó la cabeza. «Enseguida vuelvo». Y regresó con su Biblia desgastada. «¿Me mostraría dónde están esas palabras?». Le mostré, y mi esposo y yo lo abrazamos mientras orábamos por él y sus padres.
En algún momento, sentiremos que no nos aman; rechazados, necesitados e incluso física o emocionalmente presos (vv. 35-36), y precisaremos recordatorios de la compasión y el perdón amorosos de Dios. Además, tendremos oportunidades de ayudar a quienes luchen con esos sentimientos. Podemos ser parte del plan redentor de Dios a medida que testificamos de su verdad y su amor dondequiera que vayamos.
De Xochitl Dixon
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes amar a Dios mostrando amor a otros hoy? ¿Cómo te ha mostrado Dios amor a través de otras personas?
Padre, gracias por amarme, perdonarme y darme oportunidad de hablarles de ti a otros.
Nuestra misión es hacer que la sabiduría transformadora de la Biblia sea comprensible y accesible para todos.
Nuestra visión es lograr que personas de todas las naciones experimenten una relación personal con Cristo, crezcan espiritualmente a su semejanza y sirvan en una iglesia local junto con la familia de Dios.
Comentarios